sábado , 24 septiembre 2022
Inicio | Héctor M. Rea Huicab | opinión, Héctor Manuel Rea Huicab

opinión, Héctor Manuel Rea Huicab

image
Locuras
Los escenarios políticos que nos presenta Campeche en algunas de sus trincheras, son muestra clara de la descomposición que puede llegar a provocar la locura. Calkiní, Palizada y el reclamo solitario ocurrido en el Consejo Estatal del PRI son evidencias de lo que no debe de ser y de que los intereses de quienes pretenden asaltar o aferrarse al poder, están por encima del bien colectivo.

El librito lo marca, es más fácil parecer que ser, pero en estos casos ni parecen ni son, porque la realidad da evidencias contundentes de que sólo buscan llamar la atención sin importar el precio que tengan que pagar porque esa ha sido la orden de los dueños del circo.

En Calkiní el alcalde Emiliano Canul Aké, dio un fuerte zarpazo pero le falta aplicar la Ley 15 del Poder, aplastar por completo al enemigo, porque en eso se han convertido para él los regidores y militantes de MORENA, su ya casi ex partido, quienes pretendieron manipularlo para servirse del presupuesto municipal y de paso atender los mandatos de su amo, como lo hicieron en su momento en Champotón bajo la siglas del PRD, cuando el difunto Arturo Durán, ganó ahí la alcaldía.

La llamada Atenas del Camino Real vive momentos complicados, la voracidad de los regidores y demás fauna, tocó las puertas de ese municipio cuando la autoridad aun ni se acomodaba en el sillón, para exigirle posiciones y que mande a la calle a quienes había nombrado como integrantes de su gabinete. La respuesta no fue la esperada porque se toparon con un alcalde de mano dura que no les permitió que le hagan sombra a su administración.

Emiliano Canul ya se desmarcó y advirtió que de seguir las cosas así renunciará a MORENA, partido al que responsabilizó si Calkiní no avanza por estar sumido en conflictos y bajas pasiones, porque Calkiní es un municipio en donde la locura tiene nombres y apellidos, un municipio en donde los bajos instintos e intereses oscuros quedaron al descubierto.

En Palizada la historia no es diferente, con focos rojos encendidos y una alarma sonando por la presión del entorno, la nave podría naufragar en cualquier momento si el alcalde Pedro Cámara quien abanderó al PAN, no entiende quienes pretenden hundir su administración. Si no entiende que las cuotas que le impusieron por aceptar la traición del cuarto piso terminarán por perjudicarlo.

De poco servirán los esfuerzos que haga el ex diputado y ahora secretario Darío López Solís por mantener a flote una administración que hace agua, una administración que tiene la oportunidad de ser diferente pero que está atrapada por la trilogía que liderea Vicente Guerrero, ex alcalde de ese municipio y que torpedea con Fernando y Clemente los diques que Darío les pone para frenarlos.

Aferrados a la Ley 39 del poder, la trilogía enemiga de Palizada revuelven las aguas para asegurarse una buena pesca y no precisamente de pejelagarto. Del buen muchacho Pedro Cámara dependerá el desenlace, de él dependerá si sigue los consejos de Darío o continúa siendo rehén de Vicente y sus locuras.

Locuras

Que no sólo se hacen presentes en los ayuntamientos. En la Sesión del Consejo Político Estatal del PRI, 398 consejeros de 400 votaron a favor de que a través de convención de delegados –procedimiento contemplado en los estatutos-, se elija al próximo presidente y secretario general del Comité Ejecutivo Estatal. Aun así, pese a la abrumadora votación, Enrique Celorio se inconformó pero no encontró eco, lamentables momentos pasó, lo abuchearon, se rieron, le gritaron, lo vilipendiaron pero nunca lo apoyaron.

Y es que el Partido Revolucionario Institucional es de los militantes, como esos 400 consejeros de los cuales 398 aprobaron, y si los priístas son dueños de su partido, cuál sería el motivo racional para intentar desacreditar esta decisión que como en toda democracia fue tomada por la contundente mayoría.

Sin duda resulta delicado intentar desestimar y minimizar que 398 de 400 consejeros dieron su voto a favor, porque esta fue una decisión de mayorías dentro de un Estado democrático con una democracia en la que el mismo Enrique ha participado sea como esta sea. La pregunta sería: ¿Si Raúl Pozos fuese hoy el Gobernador, también se hubiese inconformado Enrique?

A %d blogueros les gusta esto: