sábado , 1 octubre 2022
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Opinión, Héctor Manuel Rea Huicab

Un año y sin respuesta

A un año de la desaparición de los 43 el Gobierno sigue sin responder, nada en claro aún sobre el paradero de los estudiantes de Ayotzinapa, ninguna respuesta seria al respecto más allá de las bromas absurdas con las que han pretendido atender esta crisis que lastima a un pueblo indignado que le dice a su presidente que no le cree.
A un año los 43 normalistas desparecidos se mantienen en el imaginario social en espera de que la autoridad asuma su responsabilidad como tal y esclarezca este acto que avergüenza a un país que ha sido ubicado en la pasarela nacional como arbitrario, violento e injusto con su pueblo.
Más de una versión han difundido de manera legal o filtrada como parte de una estrategia lineal que no admite contradicciones y que va en una sola dirección de manera mecánica sin importar que atente contra la razón social que le ha demostrado una y otra vez su error y le recuerda la deuda histórica que tiene, pero sobre todo, le ha recordado que esta deuda histórica la tendrá que pagar.
Hoy a un año de la desaparición de los 43, México continúa el reclamo sin obtener respuesta, la búsqueda permanece de manera legítima porque está sustentada en el bienestar, la necesidad y el valor de un pueblo, mientras que la autoridad solo se prende con alfileres de lo legal para omitir o mentir, usa las leyes y las normas para hacerlo solo porque ellos usufructúan el poder.
A un año el gobierno va quedando rezagado frente a un pueblo líder que ha encontrado el camino de encausar su reclamo, por la sencilla razón de que el reclamo es justo que exige respuestas no mediocres a instituciones desprestigiadas que no han sabido cómo atender este reclamo que fue barnizado con el olvido que siempre les ha resultado pero que en esta ocasión no les funcionó.
La realidad nos muestra que a nuestra institución de gobierno le hace falta innovación y disciplina, pero no la disciplina mal entendida que sustentan con la fuerza y opresión, sino de la disciplina estratégica que los haga ver profesionales, y acreditados con la credibilidad suficiente que les permita recuperar la aceptación de todos a quienes gobiernan y para esto tienen la necesidad y obligación de generar buenas noticias.
A un año los 43 le dan a la autoridad la oportunidad de reflexionar, aprender de sus errores y mejorar, de ser creativos para cumplir con su obligación de garantizar la paz social, sin abuso de poder para no destruir su valor ni caer en el chantaje social para poder llegar al objetivo como sociedad.
De nuevo los padres de los estudiantes normalistas de Ayotzinapa en Iguala, Guerrero, se reunieron con el presidente Enrique Peña Nieto, rechazan el dictamen de la PGR y le presentaron un documento con ocho peticiones. No demandaron nada que no se pueda cumplir porque en diferentes formas solo piden legalidad, legitimidad, honestidad, certeza y transparencia en el proceso de búsqueda.
Y a diferencia de gran parte de la sociedad que los señala, los padres de los 43 dieron una muestra de solidaridad y en el punto ocho de sus peticiones exigen: “Acciones de fondo, no sólo en este caso, contra la impunidad, la corrupción y las violaciones de derechos humanos”, porque saben lo que en el México de hoy se viven, porque desde hace un año viven en carne viva tal vez una de las situaciones más difíciles que como padre se pueda vivir, una lección que como sociedad deberíamos de aprender.
Lo cierto es que a un año, ellos dejaron muy claro una vez más que no confían en la autoridad, pero también, dejaron en claro la necesidad de saber qué pasó con sus hijos y que ese amor los mantiene y mantendrá para llegar hasta el final sin saber cuál será este. Los padres de los 43 exigieron una vez más al gobierno que los encuentre y este ¿qué hará?.
Comentarios en heman1968@hotmail.com y en @Hrehuicab

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