martes , 20 octubre 2020
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La otra opinión, Francisco Javier Vázquez Burgos



Los pueblos originales en el abandono

La primera cultura indígena que se desarrolló en México fue la Olmeca, tres mil años antes de Cristo, sin embargo pudiera ser que esto no sea del todo verdadero y que la primera cultura, pequeña, que se asentó en México haya sido la tarahumara, esto por los vestigios de hace 15 mil años encontrados que hacen suponer de su presencia, e inclusive se dice que cruzaron por el estrecho de Bering hace 30 mil años, así que podemos deducir que son los tarahumaras la cultura más antigua y también la más abandonada y desfavorecida de los 11 millones de indígenas pertenecientes a los 68 grupos reconocidos en el país.

Según estudios son estos grupos sociales quienes enfrentan carencias de alimentación, educación, salud, vivienda, bienestar económico y ya no hablemos de servicio ni de satisfactores básicos, y se calcula que el 70 por ciento de ellos viven en pobreza y de estos tres millones no tienen capacidad para adquirir ni los productos de la canasta básica.

Muchos estudios señalan que los indígenas en peores condiciones son los de Chiapas y Oaxaca, pero me atrevo a diferir sin tener más base para ello que la observación.

Los indígenas de Chiapas y Oaxaca están asentados en tierras donde abunda el agua, la flora y la fauna, con tierras generosas y climas tolerables, que les permiten ciertas ventajas y los acerca a formas de vida más cómodas, también tiene que ver que son grupos sociales más politizados, organizados, que protestan, se defienden y han logrado que las autoridades los volteen a ver

En contraparte los tarahumaras viven en lugares inhóspitos, en la sierra, viven en un primitivismo que los enferma y los priva del desarrollo, la educación, vivienda, y de los servicios básicos. Son grupos sociales que ligeramente rebasan los 60 mil miembros, y parece que están condenados al abandono de las autoridades, nadie los voltea a ver.

En esta cultura hay una leyenda que dice que Dios se enojó con los rarámuris o tarahumaras, porque perdieron una competencia ante los chabochis, -hombres con barba-. De esa derrota se les condenó a vivir en la pobreza.

Los años pasan y parece que esa sentencia en inmutable, eterna, pues los tarahumaras viven en la pobreza y en el abandono total, el hambre y la miseria son su compañía, para vergüenza del gobierno de Chihuahua y de sus pobladores que son indolentes ante la cultura que podría ser la primera en la historia de México.

Parece mentira pero los gobiernos del PRI y del PAN nunca se acordaron de los tarahumaras, esperemos que ahora que llegue un gobierno de izquierda, con más sentido social, se rompa la condena de vivir en la pobreza. En manos de Rafael Espino estará la suerte de los tarahumaras.

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