martes , 27 octubre 2020
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La otra opinión, Francisco Javier Vázquez Burgos


Lozoya, desestabilizador

Emilio Lozoya, sentado en el banquillo de los acusados, hace todo por salvarse, y ahora confirmó con sus declaraciones y denuncias lo que todos los mexicanos sospechábamos, que existe una gran corrupción en la clase política mexicana y que todos los procesos administrativos van salpicados de corrupción en este pobre país.

Con las acusaciones se ha alborotado a los partidos políticos y también a los acusados directamente, unos ven que se aproxima una catástrofe electoral y los otros temen ser detenidos. El presidente Andrés Manuel López Obrador(AMLO) fue oportuno, atizó el fuego en el momento adecuado y consiguió dos efectos, uno, que todo el mundo se olvidara de la falta de logros de pobre desempeño y, dos, logró revivir la imagen de corruptos del PAN y del PRI y despertar el desprecio contra sus adversarios en la víspera electoral.

Los dirigentes partidistas están tan asustados que ni siquiera han fijado postura sobre los acontecimientos, saben que el golpe es demoledor; la lengua de Lozoya los colocó en un predicamento, independientemente de que reciban o no castigo.

Es obvio que a AMLO no le interesa ni siquiera meterlos a prisión, con eso se le acabaría el discurso, para AMLO es más redituable tenerlos en exhibición, y así los utiliza para ocultar la incapacidad en sus responsabilidades, como en salud, educación y economía, donde México camina por la calle de la amargura.

Los aludidos ya cayeron en el juego de AMLO, respondieron a las acusaciones, hay deslindes, pero nadie les cree, no logran armar una defensa de contraataque. AMLO, por su parte, debe estar feliz, su proyecto electoral que venía en picada se va a reposicionar.

Mientras la comedia nacional protagonizada por panistas y priístas y dirigida magistralmente por AMLO entretiene a los mexicanos que ven como un milagro, similar a los que envuelven con los capítulos de la rosa de Guadalupe, cómo ahora sí se combate la corrupción, aunque sea selectivamente, al menos exhibiendo a los corruptos, lo que llena de placer a los mexicanos, aunque eso no resuelva nada, ni los beneficie en nada.

Los mexicanos son felices soñando, piensan que pronto esa lucha anticorrupción se extenderá también a las entidades federativas y a los gobiernos municipales donde campea la corrupción, y es que esos políticos no paran en sus malos manejos, no temen, como si estuviéramos viviendo en dos Méxicos diferentes, el México de AMLO y el México del paraíso del saqueo prianista que se traduce en opulencia y mansiones para una clase y pobreza y atraso para el pueblo.

Postdata

Lozoya está hablando demasiado, no me sorprendería que lo asesinen a él y a miembros de su familia. En el pasado las reglas de la mafia era que al que atraparan se quedaba callado, y los que quedaban libres lo apoyaban, pero las condiciones en el país han cambiado, Lozoya negoció con quien cree que lo puede ayudar a librar la prisión. A ver en qué acaba esta telenovela.
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