martes , 20 octubre 2020
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La otra opinión, Francisco Javier Vázquez Burgos

Lozoya, el petate del muerto

Los ex funcionarios priístas de los tiempos de Enrique Peña Nieto y algunos panistas exintegrantes de la Comisión de Energía, encargada de aprobar los cambios constitucionales que permitieron a la iniciativa privada entrar a los negocios del petróleo en México, y dejara de ser el oro negro una riqueza exclusiva de la nación con la que se financiaba al Estado mexicano, están aterrorizados con el petate del muerto; no los asusta su pasado porque son delincuentes de cuello blanco, profesionales, maestros de la transa, la simulación y la doble moral, y será difícil seguirles las huellas a sus malos manejos y pillerías, pero su consciencia los traiciona y los delata.

Para el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador -quien juega con ellos como lo hace el gato con su ratón y deja que se desesperen- no es prioridad si lo sancionan, si lo condenan, si logra que cuente Lozoya cómo era que robaban, cómo operaban, como sacaban el dinero del país, que instituciones bancarias se prestaban a ello, porque los bancos están metidos en esto.

El tema de Lozoya tiene entre sus objetivos demostrar que se lucha contra la corrupción, pero lo principal para AMLO de la tragedia de Emilio Lozoya es el efecto electoral que pueda generar a favor de “morena” con este recordatorio de la corrupción del PRI, que parece fuente inagotable.

Si se sanciona a los responsables, incluso si se recuperan millones de pesos de lo transado, el escándalo de Lozoya no ayuda en nada a la recuperación económica de México ni a disminuir la pandemia. Dos asuntos, de verdad importantes, que deberían ocupar la mente de los mexicanos fueron relegados y se colocó en el escenario, como si fuera la salvación de México, el punto de las transas de Lozoya y sus compinches.

El presidente es un maestro de la distracción, del engaño, del suspenso y la manipulación, ni siquiera va a explotar el tema de Lozoya ahora, está dejando que la angustia se apodere de los pillos, que su consciencia los traicione, y muchos ya se han delatado solos, unos abandonaron cargos de representación y otros – del PAN- se dice que ya hasta abandonaron México y se refugian en Canadá, otros lanzan declaraciones deslindándose de Lozoya. AMLO mientras gana tiempo, todo el que puede, para reventar el tema lo más cercano a los tiempos electorales.

Nadie está reclamando el descontrol de la pandemia, pese a que estamos entre los cuatro países con más muertes; poco se habla de la maltrecha economía y de la ausencia de un plan integral que ayude a reactivar a México. Las primeras planas de los periódicos, las televisoras y las radios se ocupan de la tragedia de Lozoya; los fanáticos de AMLO celebran la caída de ese señor, se distraen en asuntos que deben ser secundarios, mientras México se sigue desangrando por la inseguridad, mientras millones de mexicanos se suman al desempleo y a la pobreza y la economía del país no da visos de empezar a recuperarse. La tragedia de Lozoya cumple con su cometido, fortalecer electoralmente a morena. Para AMLO lo demás es lo de menos.

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