lunes , 23 octubre 2017
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Entre mafias se entienden

Entre mafias se entienden

Héctor Manuel Rea Huicab

México fue eliminado del Mundial de Fútbol Brasil 2014, un clavado dentro del área de un tramposo fue el elemento que sirvió para que el silbante de origen portugués marcara como existente algo que no lo estuvo en ninguna de sus formas, lo materializó y segundos después el sueño de muchos mexicanos quedó sólo en recuerdos.

Pero más allá de que si fue o no penal, de que si México fue perseguido desde el inicio por los árbitros que le marcaron en contra una y otra vez, se escuchan voces que aseguran que existen en el país temas de mayor envergadura que el fútbol, y estoy seguro que si es así.

Y uno de ellos es precisamente el papel de los medios de comunicación en este caso la televisión, el rol que juegan como generadores de opinión en la sociedad y de riqueza para sus dueños, son interventores en todos y cada uno de los temas centrales para el buen desarrollo del país, para eso tienen una amplia barra de programación, para abarcar de todo y a todos.

Crean escenarios, actores, los hacen y deshacen a su antojo sin importar realmente lo que debería ser su esencia misma, el pueblo, éste que poco o nada importa y cuando es favorecido es porque así convino a los intereses empresariales del medio. Lamentable, pero esto así funciona en muchos de los casos, sin que esto signifique dejar de lado a los que sí cumplen con su función en la medianía de sus posibilidades.

Los medios de comunicación actúan en ocasiones y en algunos ejemplos, sirviendo como bisturí para hacer el corte fino que el sistema requiere para alcanzar su objetivo cuyo camino siempre recorre el paso del acomodo de la venda social para que el pueblo no vea o entienda lo que realmente sucede a su alrededor, lo mismo en economía, problemas sociales, elecciones o deporte, en realidad no importa porque siempre es igual.

Hoy pretenden hacer creer al pueblo aficionado al fútbol, que México perdió porque el “piojo” Herrera echó para atrás al equipo, que cedió el terreno y la iniciativa con el pobre argumento de que no se perdió por un penal inexistente cuyos protagonistas fueron un futbolista tramposo y un árbitro deficiente que desde un inicio marcó cual sería su línea.

Escuchar a los comentaristas de las televisoras más vistas en México, nos hace pensar en lo que realmente se han convertido o han sido siempre algunos medios de comunicación dentro de la gran mafia, porque haber elegido la estrategia de defender el resultado no significa que suceda lo que ocurrió, porque de ninguna manera por defender un resultado se tiene que cometer el robo del que México fue víctima sin que se haya detenido al ladrón.

Pero cómo quejarnos de que le robaron a México, si en México la principal queja del ciudadano es esa: “me robaron”.

Si del precio de la gasolina se trata: es un robo; de la energía eléctrica: es un robo; del transporte público: es un robo; de las elecciones: se las robaron. “Es un robo” y “me robaron”, son frases cotidianas del mexicano, pero  al igual que el árbitro y Robenn, los responsables no son detenidos y se pavonean como lo harán los holandeses el próximo sábado cuando enfrenten a Costa Rica.

Y es por eso que las dos televisoras más vistas en México, se encargaron de intentar responsabilizar al “Piojo” Herrera de la derrota de la selección mexicana, porque no se puede permitir que uno de los opios del pueblo que es el fútbol, concluya con un robo, no se puede permitir que el elemento por tradición de manipulación de masas y pretexto perfecto que es utilizado durante su desarrollo para diseñar y ejecutar estrategias punzantes en contra del pueblo, concluya con la queja histórica que tiene el ciudadano en su cotidianidad “me robaron”, porque entonces quien ejerce el poder estaría perdiendo una herramienta ideal para continuar con el pan y circo para el pueblo.

La selección mexicana ya regresó a México y fue recibida como no había sucedido en la historia reciente, es decir la bajada de pantalón de los comentaristas de esas dos televisoras no surtió efecto y el aficionado sigue pensando en que los holandeses se robaron el partido pero ellos, los de la mafia servil continúan en el intento con los mensajes persuasivos basados en la emotividad para regresar al aficionado a su estado de confort, el de la esperanza y agradecimiento a su selección y de colofón sacan a un entrenador aceptando su culpabilidad, porque así operan las mafias de la televisión.

Intentan convencer para su beneficio y seguimos sin escuchar ninguna queja oficial al respecto, la Federación Mexicana de Fútbol, otra de las mafias, guarda sepulcral silencio mientras que el presidente del país sólo reconoció el esfuerzo y pidió un fuerte aplauso para el equipo, pero no se atrevió a decir que a México le robaron el partido…pero ¿cómo podría hacerlo?

Diferente, muy diferente el decir de José Mujica, Presidente de Uruguay a pesar de que Luis Suárez, ni su selección, fueron víctimas de las grandes mafias, la futbolera y la de medios de comunicación.

Gracias sinceras por su tiempo los invito a que me siga en facebook y mi cuenta de twitter @Hreahuicab