martes , 16 enero 2018
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Opinión, Héctor Manuel Rea Huicab

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Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios…

Mucho se ha hablado del abuso de sacerdotes en contra de menores de edad, mucho se ha señalado a los hombres de sotana y de fe católica como los responsables de cometer este tipo de actos. Se acusa a la Iglesia de ser cómplice de sus pastores que cometen estas bajezas.

Se afirma una y otra vez que la Iglesia protege y absuelve a quienes han atentado contra la integridad física y la dignidad de un niño, se manifiesta la indignación social cuando la Iglesia aplicando sus normas recluye en oración al presunto responsable o lo absuelve por haber reconocido y confesado sus pecados.

Cárcel, queremos cárcel para quién cometió pederastia porque con base en las leyes del hombre eso es lo que corresponde y quienes piden ese castigo considero que tienen razón porque el delito amerita pena corporal y eso se debería de cumplir.

Pero ¿quién es entonces el responsable de aplicar esa pena corporal, es la Iglesia o es el Estado? Si no estoy equivocado me parece que es el segundo partiendo de esto pregunto de nuevo; ¿entonces quién le está fallando a los ciudadanos, la Iglesia o el Estado?

Porque a la Iglesia le corresponde actuar conforme a dogmas de fe, y cualquier sujeto social que cometa un pecado venial o mortal tiene que reconocerlo, tiene que arrepentirse y tiene que ser confesado ante un representante de esta Iglesia quien será el responsable de ponerle una penitencia y absolverlo.

En cambio es el Estado el responsable de juzgar conforme a las leyes cualquier falta o delito cometido y será de acuerdo a este la sanción y que tenga que pagar el responsable. De esta forma si un sacerdote comete un delito quien debe de llevarlo a cuentas ante la justicia es el Estado y no la Iglesia.

Es el aparato de justicia quien debe de proteger a la víctima, reparar el daño y aplicar la sanción al agresor. Entonces porque responsabilizar a la Iglesia de la impunidad en la que viven los sacerdotes que han cometido pederastia, si es el Estado Mexicano el que ha sido el cómplice y el que ha permitido que la seguridad y las garantías de sus ciudadanos hayan sido arteramente e impunemente violentadas sin que haya hecho algo por evitarlo.

Que la Iglesia no los entrega dicen algunos, ¿eso sería justificación para que el Estado no actúe? ¿Es acaso que quienes están recluidos en CERESOS fueron entregados o el Estado fue por ellos a través de un proceso para lograr su aprehensión?.

Los miembros de la Iglesia que han cometido este acto vial, ya han sido juzgados por su iglesia y les fue impuesta una penitencia y fueron absueltos, con esto desde su óptica la Iglesia ya cumplió con su función ahora falta que el Estado haga lo propio en la procuración y aplicación de la justicia , y que deje de ser un vergonzoso observador del agravio cometido y que se sigue cometiendo en contra los ciudadanos.

Cierto es que la Iglesia debería de ver en retrospectiva y en su interior para analizar sus procesos y evitar que personas con intenciones e intereses perversos entren en sus filas para dañar a personas inocentes e indefensas, y si en cambio garanticen que sus guías de fe son verdaderamente lo que predican.

Pero NO olvidemos de ninguna forma que al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.