lunes , 22 octubre 2018
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Opinión, Héctor Manuel Rea Huicab

Golpe de Timón…

La tensión en la relación entre México y Estados Unidos crece a cada instante y amenaza con escalar al nivel de crisis después de que el Presidente Enrique Peña Nieto reiteró que no pagará ningún muro además de cancelar su visita de trabajo con el sucesor de Obama programada para el próximo martes.

Con esta decisión el presidente de México dio un golpe de timón al escuchar las voces de los mexicanos que a través de las redes sociales le pedían cancelar esta visita por los agravios que su homólogo ha propinado en contra de México y de los mexicanos.

La postura del mandatario mexicano de rechazar la política agresiva en contra de los intereses de México y de los mexicanos, sin duda tendrá una respuesta por parte del sucesor de Obama misma que podría desencadenar una crisis política, económica y social entre ambas naciones.

Hoy, Enrique Peña Nieto hizo lo que tenía que hacer, así de simple, respaldar a los mexicanos en peligro y exigir respeto a la soberanía nacional, porque no se trata de la ofensa de un mandatario a otro, sino de lo que el ofendido representa, una nación. 

La cancelación de esta visita es una de las mejores decisiones que Enrique Peña Nieto ha tomado desde que inició su mandato, sobre todo por el escenario político en el que transita, nada aterciopelado con una desaprobación del 86 por ciento y una aprobación que apenas raspa el 12 por ciento producto del gasolinazo, cuando un mes antes, en diciembre su aprobación era del 24 por ciento con un rechazo del 73 por ciento.

Peña Nieto no ha querido escuchar a su gente, pero con una aprobación de apenas el 12 por ciento el mandatario mexicano no se podía dar de nuevo ese lujo y de haber mantenido y asistido al encuentro con el sucesor de Obama la administración Peñista estaría entrando al tobogán de la crisis de la cuál seguramente no hubiese podido salir.

El mensaje de Enrique Peña Nieto fue claro y, es un hecho que sin contar a los agoreros gustó a los mexicanos, y gustó porque es lo que esperaban de su presidente, que enfrente al bravucón, que le exija respeto y que entienda que enfrente tiene a una nación. 

Como Presidente de México asumió su responsabilidad, porque es su deber respaldar a los mexicanos y como él dijo encarar los problemas y enfrentar los desafíos. Hoy le toca a esos millones de connacionales respaldar a su presidente porque son tiempos de sumar, son tiempos de solidarizarse en esta lucha para que juntos se alcancen puertos seguros.

El sucesor de Obama está en su derecho de marcar las directrices para que a su país le vaya mejor, pero no es su derecho pretender mandar, ofender y vilipendiar  a otra nación y esto quien hoy ocupa la Casa Blanca lo tiene que entender.

Las próximas horas serán claves en este devenir, las respuestas del bravucón seguramente no tardarán en llegar, pero hoy hay confianza en que desde México se tomarán las mejores decisiones  para enfrentar este desafío porque como dijo Juárez “entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz”.