domingo , 19 agosto 2018
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Opinión, Héctor Manuel Rea Huicab


Descontento

La negativa de la Conferencia Patronal de la República Mexicana (Coparmex) de no firmar con el Gobierno Federal el acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar, es sin duda la muestra del escenario de descontento que se vive en prácticamente todo el territorio nacional por la unilateral medida de incrementar el costo de la gasolina.

Hoy lo quieran o no la postura de la Coparmex abre un nuevo frente al Gobierno Federal que ya no quiere queso sino salir de la ratonera, porque a pesar de las diferentes estrategias utilizadas para evitarlo, los mexicanos continúan con un NO al gasolinazo que desde el primer día de este año a diario les recuerda su nuevo efecto en el bolsillo.

El gobierno federal plantea propuestas como estrategia de mercadotecnia en un intento  más para salir bien librado de este descontento social que ubica a estos tiempos como uno de las más difíciles para ser priísta por el rechazo que se está generando hacia este partido y sus dirigentes lo que se hace más grave aún por la cercanía del año electoral.

El verdugo asegura que era decisión difícil pero necesaria para mantener la estabilidad económica, pero esto un pueblo lastimado y dolido no lo puede creer y mucho menos asimilar si ve que su verdugo continua con el dispendio y sin una estrategia clara y sería para atenuar este daño que se ve en los incrementos en la leche, los cereales, los granos y todos lo de consumo básico que arrolla inmisericorde al raquítico, disléxico y discapacitado incremento salarial.

La Coparmex fue muy clara con Peña y su equipo, cuando les dijo que el acuerdo debería de ser un conceso social y no una estrategia de imagen pública, que los acuerdos no se pueden gestar al vapor en solo tres días sobre todo si se está hablando de la seguridad de millones de mexicanos.

Hasta hoy no hay propuestas serías, de esas que quieren los mexicanos, de esas que permitan obtener los millones de pesos para evitar el aumento de la gasolina, porque los mexicanos eso es lo quieren escuchar con un compromiso serio para el buen manejo transparente y eficiente del recurso público.

Los mexicanos quieren que su gobierno les de la verdadera medicina para curar su desgracia y no el triste mejoral que les está recetando sin metas, sin objetivos ni estrategias de evaluación y seguimiento.

El gobierno federal tiene la última palabra para tomar medidas que en verdad muestren la buena voluntad para mantener el ritmo que nos permita crecer como país y como sociedad, que haga uso de voces autorizadas con credibilidad para convencer y no la de una corcholata que ofende aún más al agraviado, porque como payasita podría ser buena pero México no es un circo.

El presidente Peña debería mirar hacia Campeche en donde se ha puesto la muestra, en donde su Gobernador ha presentado sus propios planteamientos con la intención de atender el reclamo social, planteamientos que pueden ser perfectibles y redireccionables con la única intención de beneficiar a los ciudadanos de este patio que es su responsabilidad y como tal, está siendo asumida.

México permanece a la espera de una respuesta clara y contundente que le de esperanza, una respuesta seria que bien podría empezar por reconocerse que la gallina de huevos de oro no se secó, sino que fue saqueada.