viernes , 19 octubre 2018
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La separación del poder económico al poder político; uno de los ejes de la cuarta transformación

La Regidora de Morena en el H. Ayuntamiento de Campeche, Bertha Pérez, menciona que, como mexicanos llevamos mucho tiempo siendo testigos de la descomposición social, de las injusticias, de la corrupción, del abuso del poder que ejercen los gobernantes, de la falta de credibilidad en las instituciones, la pérdida de valores, la ambición desmedida, que con ello genera redes clientelares de empresas reales y fantasmas para desviar recursos de nuestros impuestos; recursos que deberían ser destinados a programas sociales, utilizando el poder político para servirse de él, y así obtener el beneficio de unos cuantos, dejando a un  lado a la mayoría de la población. Utilizando al país como el botín, más codiciado para privatizar, concesionar o vender.

Cabe mencionar que hemos visto como el poder económico, ha rebasado al poder político, cuando ha logrado comprar conciencias, es decir ofrecer mucho dinero a cambio de la explotación de los recursos del país, privatización etc.

Lo que significa que, si eres parte del poder político solo tienes que firmar contratos con sus respectivos moches y sabes que tienes fuero ósea protección, puedes armar tu catálogo de empresas que prestarán servicios y simular una adjudicación por concurso y en realidad se las entregan a los que pertenecen al catálogo de moches o al grupo de amigos.

La Regidora Bertha Pérez también menciona, que de esa manera las empresas constructoras entregan obras de mala calidad, arriesgando la vida de los ciudadanos con el derrumbe de los edificios, carreteras o parques.

También hizo mención que el poder político se ha convertido en una agrupación de corsarios que son los (ladrones con patente de corso, óseo permiso del rey). Ladrones autorizados que se protegen sexenio tras sexenio.

No quieren perder esos privilegios, ganar mucho trabajar poco y además robar con permiso.

Y siguió diciendo la Regidora que, el pueblo ya se cansó de cargar esa viga pesada, el poder reside en el corazón del pueblo, el pueblo pone y el pueblo quita, somos un país democrático por lo tanto los políticos son nuestros empleados.

Es necesario separar al poder económico del poder político, que es la propuesta que Andrés Manuel López Obrador está realizando al llevar a cabo la Austeridad Republicana dejar esas viejas prácticas de rapiña y corrupción; Y no olvidar cual es el fin de la política que es, lograr que la gente viva mejor, gobernar con el pueblo, por el pueblo y para el pueblo, servir al pueblo, y no servirse de él.

Bertha Pérez nos dice que, tenemos que cambiar de fondo la forma de ver el poder político; podemos convivir con el poder económico de una manera sostenible, es decir en unidad, un gobierno, como organismo regulador, que recupere su autoridad moral y con la iniciativa privada, y la sociedad se puede desarrollar juntos una economía estable, dar certidumbre y respeto a las generaciones futuras, protegiendo nuestros recursos culturales y naturales, no fincar nuestros objetivos en la obtención de la riqueza, solo por obtenerla sin importar si devastamos áreas naturales protegidas, si contaminamos agua por explotar oro o plata, sin importar si sembrar con transgénicos puede afectar la salud de los individuos. ¿Vale la pena sacrificar salud por el dinero? ¿Realmente los humanos estamos siendo congruentes e inteligentes?

Tenemos que volver a lo básico, recuperar los valores, ser firme en nuestras convicciones y principios, si nos acabamos los recursos naturales, no podemos comer dinero.

Tomemos como referencia todos los daños que hemos causado como humanidad, con la destrucción, con la necesidad de ser poderosos, con la necesidad de tener razón, con pelear por dinero, por perder la compasión y la bondad matando, robando y explotando a otros solo por dinero. Actuar de esa forma solo nos denigra como especie humana.

Tenemos que enriquecer el espíritu, tenemos que recordar que no nos llevamos nada que este mundo, es solo una ilusión en el que desgastamos nuestro tiempo en objetivos que no son nada, lo que en verdad importa es el grado de felicidad de la gente de un país, estado o población, el grado de bienestar, el nivel de felicidad, el índice de paz. Esos serían los verdaderos indicadores referentes de calidad de vida.

Recuperar nuestra sociedad, las formas de convivencia en armonía y tranquilidad. Poder dejar tu bicicleta o el carro abierto sin la preocupación de que te roben; disfrutar de tiempo para esparcimiento, para aprender arte, para hacer deporte, para disfrutar con amigos, para compartir, para ayudar, para servir, para ser felices, para sentir que no falta nada.

Tenemos que trazar una nueva ruta, un nuevo camino hacia la paz.