lunes , 22 octubre 2018
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La otra opinión, Francisco Javier Vázquez Burgos

Andrés, el ilusionista…

Es increíble  observar la habilidad que posee Andrés para manipular a la sociedad y hacerles creer que con él en el gobierno de la República sería diferente la conducción  de México, comparado con  lo que nos han “obsequiado”  en sus mandatos los priístas y los panistas: ineficiencia y corrupción.

Las propuestas alegres de Andrés no soportan la mínima revisión, no tienen lógica ni cuadran las cuentas, de tal suerte que así como no hay nada que  nos haga creer que el gobierno de la República habla con verdad cuando dice que la Nación se está recuperando y que no hay crisis, pues de la misma manera tampoco existen elementos serios en el discurso de  Andrés  que sustentes sus  fanfarronerías y nos hagan creer que habla con verdad.

El aspirante  a la presidencia, Andrés, es un gran ilusionista, pero sólo engaña a los tontos y a los desesperados que en ese afán de encontrar nuevos caminos  para superar la crisis de la Nación y dejar atrás la corrupción, se aprovecha de ellos y les dice lo que quieren escuchar en sus mensajes, aunque no tenga manera de sustentarlos ni financieramente ni legalmente, y estos tontos se lo creen de manera ingenua.

Pero  si miraran con un poquito de detenimiento las propuestas se percatarían que sólo  dice disparates en materia económica, habla de ahorros, de reducciones, de  no pagar impuestos,  de no  incrementar precios a la gasolina, de construir obras fantásticas,  ilusiona a sus fanáticos, pero el asunto es que en su populismo  desmedido y enfermizo,  ofrece regalar todo, educación y salud, y a la vez ofrece no cobrar  más impuestos,  es un mundo fantástico el que  pondera, pero que no existe más que en su imaginación.

Pero la pregunta es ¿Se puede alcanzar lo que ofrece el ilusionista? La respuesta es simple no se puede, no es real, todo es mentira, sólo quiere conseguir los votos y ya en el poder les dirá a sus fanáticos seguidores que las condiciones económicas del país no le permiten cumplir por el momento con sus ofrecimientos, que habrá que tomar otras medidas dolorosas para corregir eso y que más adelante se hará. No puedes ofrecer obras y servicios  y a la vez ofrecer ser benévolo con los impuestos.

Además de sus ofertas ilógicas en materia social y económica, también miente en lo relativo a  su ficticia honradez; se necesita tener vacío el cerebro para creerle que va a conducir un gobierno con honradez y sin corrupción, sin violencia, cuando observamos que paulatinamente se ha rodeado de grises y tenebrosos personajes de la política mexicana, como Layda Sansores,  como Monreal o como Bartlett, todos ellos  con leyendas negras en sus vidas, todos ellos  emanados del PRI, de lo más oscuro y abyecto que ha dado ese partido, sólo le falta al ilusionista en su equipo que tenga a Salinas.

Además de sus propuestas fantasiosas,  de estar rodeado de pillos, él tiene sus propios pecados que lo muestran como un mentiroso y corrupto, pero sus fanáticos – que están en contra de la corrupción- a él se la perdonan,  recordemos que hacía negocios con el empresario argentino, Ahumada, que benefició a las empresas de este señor con obras por más de 500 millones de pesos; que encubrió  a Gustavo Ponce, su secretario de finanzas, a quien le gustaba gastar millonadas de dinero en las Vegas, se estima que tres millones de dólares, con el amparo del ilusionista.

Recordemos que lo acusaron de levantar el plantón del zócalo a cambio de 9 millones de pesos, o las marchas  payasas que hacía desde Tabasco y que le patrocinaba el mismo PRI, o más recientemente  la exhibida que le da Yunes, el gobernador de Veracruz al acusarlo de que recibía  2.5 millones de pesos mensualmente,  y otro periódico  nacional publica que recibía dos millones de pesos mensuales del Sindicato Mexicano de Electricistas, en total lo acusan de haber recibido 66 millones de pesos de Manos de Martín Esparza, líder del sindicato ya desaparecido.  Qué honrado me resultó el ilusionista.   

Y de su gobierno legítimo, en otras naciones cuando ocurre,  quien  toma ese papel levanta demandas y las enarbola, el ilusionista no levantó demandas ni peleó por  que se realizará alguna, sólo andaba de payaso recorriendo el país, aprovechando esa situación para promocionarse.

No se le puede creer a alguien que anda rodeado de  saqueadores, de prepotentes, de vividores de la política que es decente, que luchará contra la corrupción, menos cuando vemos que todas sus acciones están ligadas a la corrupción, a los manejos oscuros de dinero, se necesitaría ser muy tonto para creerle sus mentiras al ilusionista y los mexicanos no lo somos.