jueves , 21 junio 2018
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Inicio de Año: Jornada Mundial de la Paz

imageCada año, al comienzo del Año Civil, 1º de enero, el Papa, desde hace 49 años, emite un mensaje mundial a favor de la paz, a fin que los pueblos y naciones del mundo, los líderes de las distintas religiones acojan la vivencia de la paz como una realidad.

Para este año 2016, el Papa Francisco ha escogido como tema para su mensaje la frase: “Vence la indiferencia. Conquista la paz”. En el mensaje, el Pontífice menciona cómo las acciones violentas desatadas en el Mundo dan a entender que estamos ante una “tercera guerra mundial en fases”.

Ciertamente, el panorama mundial es preocupante, pero eso no debe hacernos perder la esperanza, puesto que aportando nuestro solidario grano de arena, podemos edificar un mundo más pacífico, más justo, una mejor casa para todos.

Por eso y aprovechando el marco del Jubileo de la Misericordia, todo creyente en Dios debe anunciar y testimoniar la misericordia. Eso se traduce en “perdonar” y en “dar”, así como en abrirse a cuantos viven en situaciones de marginación.

NO A LA INDIFERENCIA QUE HUMILLA

La búsqueda sincera de la paz no nos debe llevar a caer en la indiferencia que humilla, en la vivencia cotidiana de la vida que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad; o en el cinismo que destruye (Cf. MV 14-15).

Cuando somos indiferentes a Dios, esa indiferencia nos afecta en la vida pública y social. Si no nos abrimos a la Trascendencia (a lo espiritual), caemos en el relativismo, que nos dificulta trabajar por la justicia y alcanzar la paz.

El olvido de Dios o su negación, nos lleva a no reconocer, como humanos, otra norma fuera de las que nosotros imponemos. Cuando somos la única norma de conducta, entonces se produce, nos lo dice la historia, crueldad y violencia sin medida.

En su mensaje por la paz de este año 2016, el Papa escribe: “Cuando afecta al plano institucional, la indiferencia respecto al otro, a su dignidad a sus derechos fundamentales y a su libertad, unida a una cultura orientada a la ganancia y al hedonismo, se favorecen, y a veces justifican, actuaciones políticas que terminan por constituir amenazas a la paz […] No es raro que los proyectos económicos y políticos de los hombres tengan como objetivo conquistar o mantener el poder y la riqueza, incluso a costa de pisotear los derechos y las exigencias fundamentales de los otros”.

Para contrarrestar la indiferencia y edificar la paz somos interpelados a adoptar un compromiso concreto para contribuir a mejorar la realidad donde vivimos; a partir de la propia familia, de la colonia, del ambiente de trabajo o de la empresa.

Estamos llamados a realizar actos concretos, valientes, para con las personas más frágiles de la sociedad: Los encarcelados, los migrantes, los desempleados, los pobres, los enfermos, los abandonados, los que han perdido seres queridos, los matrimonios separados y/o divorciados, etc.

El mensaje de la paz concluye con un aliento de esperanza, poniendo la confianza en la intercesión de María Santísima, la Madre atenta a las necesidades de la humanidad, para que por su Hijo Jesús, Príncipe de la Paz, obtengamos el cumplimiento de nuestras súplicas y la bendición de nuestro compromiso cotidiano a favor de un mundo fraterno y solidario.

¡Bendecido Año Nuevo!