domingo , 21 octubre 2018
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Curso-taller “Paridad libre de violencia política en razón de género”

Intervención de la consejera presidenta del Instituto Electoral del Estado de Campeche (IEEC), Mayra Fabiola Bojórquez González.

Muy buen día:

Lic. Adín Antonio de León Gálvez.

Magdo. de la Sala Regional  Xalapa del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Lic. Carlos Huitz Gutiérrez.

Mgdo. Presidente del Tribunal Electoral del Estado de Campeche (TEEC).

Lic. Luis Guillermo de San Dennis Alvarado Díaz.

Vocal Ejecutivo de la Junta Local del Instituto Nacional Electoral (INE).

Público que nos acompaña, buen día tengan todas y todos.

Agradezco  ser partícipe de tan distinguido presídium.

Las mujeres debemos participar en asuntos públicos y en la política en general, ya que  constituimos más de la mitad  de la población del mundo.  El 51.4% de la población de México somos mujeres. Por cada 100  de nosotras hay 94.4 hombres. El 51.1% del total de la población indígena, poco más de 6 millones,  son mujeres.

Hablando de la Lista Nominal, el  51%  lo conformamos mujeres, somos mayoría y quienes  más votamos.  Pero lamentablemente,  el 66.61%  ha sufrido violencia de género según el  INEGI,  tan solo en 2017.

Hermila Galindo hace cien años dijo  “Las mujeres necesitan el derecho al sufragio por las mismas razones que los hombres, es decir, para defender sus intereses particulares, los intereses de sus hijos, los de la Patria y los de la humanidad, nosotras miramos  a menudo de modo bastante distinto que los hombres”.

Desde  siempre el mundo se ha regido por un criterio androcéntrico,  que tradicionalmente ha delimitado el papel que hombres y mujeres deben desempeñar, hoy más que nunca es  imperante que se ponga en duda lo establecido y se haga evidente lo que perpetuamente  se ha querido hacer invisibilizar o minimizar al género femenino .

Una de las peores formas de discriminación existentes es la violencia política en razón de género, constituye un problema grave que desincentiva la participación  política.  Es un problema ético y cultural, casos abundan contra magistradas, consejeras, candidatas, militantes, presidentas municipales.

La violencia política se percibe, como el precio a pagar. Esta onerosa carga por  el hecho de  ejercer un derecho inalienable no se tiene que solventar; el ejercicio de nuestros derechos político- electorales no es una concesión, la paridad es sólo una parte de la inclusión de las mujeres al ámbito político.

Sin embargo, es ineludible hacer visibles los temas estructurales para garantizar el reconocimiento y ejercicio de nuestros derechos.

La paridad, como bien sabemos,  se ha construido a golpe de sentencias. Enmarcada  en nuestra Carta Magna encamina hacia el pluralismo  en el ámbito político: gracias al pluralismo, decía Hannah  Arendent,  se genera el potencial de una libertad e igualdad políticas entre las personas.

Es  importante tener siempre  la perspectiva de la inclusión del otro: en acuerdos políticos, convenios y leyes, se debe trabajar a niveles prácticos con las personas adecuadas y dispuestas.

Es notorio el incremento  en el número de casos de violencia política en razón de género. A mayor participación mayor es  la visibilización del fenómeno.

Es necesario que  todas las mujeres estemos  mejor capacitadas  en la materia. Se hacen imperiosas políticas públicas que inhiban o erradiquen  la violencia política de forma que se disfrute de una paridad  en paz.

Hay que aterrizar normas,  promover, proteger   y garantizar los derechos de las mujeres, aprender a no tolerar, a superar miedos visibilizar y aprender a defendernos. De la misma manera el cambio cultural, la educación y la sensibilización  de todos quienes integramos la sociedad son determinantes. La paridad llegó para quedarse y la violencia contra ella ejercida debe erradicarse. Solo 6 legislaciones, Campeche entre ellas,  tipifican o definen la violencia política en razón de género. En el marco del mayor proceso electoral de nuestro país, el Instituto Electoral del Estado de Campeche (IEEC) emitió en septiembre pasado una compilación en materia de paridad para apoyar a actores políticos y ciudadanía en general  en la comprensión del tema y  se aprobaron  los lineamientos para el registro  de candidaturas para el Proceso Electoral Estatal Ordinario 2017-2018, con sus respectivo apartado de paridad.

Aunque en los últimos años se ha incrementado el número de mujeres que desempeñamos cargos públicos, aún no alcanzamos la paridad sustantiva.

Las mujeres continuaremos luchando  para que día a día se respeten nuestros derechos y se pueda romper la histórica brecha entre un género y el otro.

Lamentablemente nuestra  participación en  política es objeto de represión y violencia; no pocas veces nos convertimos  en víctimas de un repudio que  va desde la intimidación más sutil hasta la acción más violenta, supeditado al escrutinio de una forma de pensar que no acepta a la mujer más que en sus propios términos.

El valor de nuestra participación radica en la necesidad de ser representadas ya que quienes desempeñan cargos públicos actúan como representantes y si pocos  de estos son mujeres, entonces  la mayoría no tiene  representatividad.  He aquí el porqué se reviste de importancia el objetivo de alcanzar igualdad sustantiva entre hombres y  mujeres.

Cierro mi intervención citando a Kofi Annan: “La paridad de género es más que un objetivo en sí mismo, es una condición previa para afrontar el reto de reducir la pobreza, promover un desarrollo sostenible y la  construcción de un buen gobierno”.